¿Cómo adaptar las viviendas al nuevo escenario?

La imposibilidad de teletrabajar en casa

La vivienda puede llegar a ser un factor determinante en el proceso de reducción de la movilidad. En un escenario de menor presencialidad laboral, es necesario asegurar que los entornos domésticos están preparados para albergar las nuevas funciones relacionadas con el trabajo en remoto. Gracias a los datos catastrales, podemos evaluar la calidad y dimensión del parque residencial en España e identificar aquellas áreas del territorio con mayores déficits.

Calidad y hacinamiento en la vivienda

Si bien aproximadamente el 43 % de la superficie edificada de nuestras ciudades se destina a uso residencial, la forma última que toman estas viviendas sintetiza muchas de las características del lugar.

Existen dos factores clave que nos permiten caracterizar estos tejidos residenciales. Por un lado, la calidad de la vivienda es un proxy de las condiciones de confort doméstico (una mala calidad constructiva se asocia a condiciones insuficientes de aislamiento térmico y acústico o una baja accesibilidad).

Por el otro, una adecuada dimensión de la vivienda (superficie disponible por habitante) determina la disponibilidad de espacios suplementarios para poder realizar otras actividades como el teletrabajo -que se incorpora como una nueva función de manera permanente.

En este mapa, donde se superponen ambos factores, es posible identificar qué ámbitos del territorio presentan déficits estructurales en el tejido residencial. Aquellos barrios en que la mala calidad de la vivienda viene acompañada de carencias en cuanto a su hacinamiento presentarán mayores dificultades para afrontar el cambio de modelo productivo.

Nota: Los datos relativos a la calidad de la vivienda se han obtenido de la extracción del catastro realizada. Se trata de un valor promedio ponderado por la superficie de vivienda que representa.
Los datos de la dimensión de la vivienda por habitante se han obtenido del Censo del 2021.